jueves, septiembre 01, 2011

La caracola del baño y el Papa



En el baño de mi antiguo piso había una caracola, una caracola de mar, descansaba sobre pequeña estantería que sobresalía del espejo. La pobre función de que cumplía era puramente estética. La puso en algún momento, muchos años atrás, mi madre y yo, generalmente, poco predispuesto alterar la configuración del Universo, la mantuve ahí. Salvo cuando tenía que limpiar, lo cual me obligaba a levantarla y para poder pasar un paño húmedo por el estante, no le prestaba la menor atención.

He hablado en pasado y debo corregir, la caracola aun sigue allí, en un baño a oscuras, donde su belleza inerte permanece oculta perpetuándose a través del tiempo. Soy yo el que abandono aquel hogar, como algún día el huésped (y constructor) de la caracola abandonó la suya (seguramente de forma forzosa).

En estos últimos días, he estado reflexionando sobre ella y su ubicación. No es tan extraña pues en otros hogares otras caracolas, conchas, esponjas y estrellas de mar ocupan similares localizaciones. Pero mis inquietudes al respecto iban hacía el porqué. El fruto de tales devanados mentales ha sido algunas ideas que os expongo ya mismo.

El vínculo entre la caracola y el baño sin duda es el agua, podría estar en la cocina o el lavadero donde también hay agua, por lo que hay sumarle que en el baño es un lugar donde nos cubrimos de de agua, donde inconsciente e inintencionadamente emulamos a la vida pasada de la caracola.

El agua, símbolo de vida. A la caracola también se le puede asociar una simbología: el hogar, la casa. Juntar  ambos conceptos nos deriva en otro adicional: la familia.

Madrid, la Madrid de “del Madrid al cielo”, se ha visto invadida hace unos días por las Jornadas Mundiales de la Juventud, un conjunto de actos horrorosamente abreviados como" JMJ". Hay que indicar que ni eran jóvenes todos los que estaban, ni estaban todos los jóvenes. Ha sido más bien una macroconvención de gentes de creencias cristianas de todas las edades, entre las cuales abundaban los jóvenes de muy diversas nacionalidades.

Dichas jornadas, como todas las que se han celebrado hasta ahora, ha contado con la presencia del Papa de turno, en este caso Benedicto XVI o “Benedicto, equis uve palito” como gritaban las juventudes.Llevo varios días con agujetas en la vergüenza ajena tras contemplar estos “simpáticos” cánticos.

Benedicto  es un hombre poderoso, sin duda. Máxima cabeza visible de la Iglesia, organización de carácter ideológico que posee inmensas riquezas (¿Cuál será la prima de riesgo del Vaticano? ¿Y su deuda soberana?) repartidas por todo el mundo.  Tiene cientos de millones de seguidores, sino son miles. Es decir, un montón muy grande de gente, pero que muy grande.

El Papa es el emisario en la tierra del dios católico apostólico y romano. Aunque yo creo que su relación no es muy buena. Un jefe no tiene que ser  muy buena gente cuando se dedica subir la calefacción a tope en verano y luego tirarle un cubo de agua fría en medio de un acto público a su representante y  los fanes allí congregados. Eso está muy feo, mucho. El dios del Papa, primero les tuvo horas y horas bajo un sol incinerarte para luego soltarles una húmeda demostración de diluvio. A mi juicio que algo mal va en esa empresa, lo mismo es falta de comunicación y respeto mutuo. Tiene toda la pinta de un caso de “mobbing”.

No me deja de resultar chocante que a un hombre con tanto poder todo el mundo le trate como a un delicado niño corto de entendimiento. He visto en la televisión a autoridades y gente normal también que se dirigen al Papa y todos ellos van con amplias sonrisas, gestos cuidadosos y un hablar lento y pausado. Sobreprotegiéndole de un mundo que en gran parte el domina.

No sólo el Papa  (¡¡¡ Benedicto, equis uve palito, Benedicto, equis uve palito!!!) realizo varias intervenciones ante los fieles, previamente monseñor Rouco Varela estuvo calentado motores. Una vez más defendió la vida y la familia, el modelo de familia cristiana, que precisamente él, por la profesión que ejerce, no comparte.  La familia donde ha de haber un papá (hombre), una mamá (mujer)  y todos los hijos que puedan salir del fruto de a su amor mutuo. Dos condiciones tiene:
 el matrimonio es para toda la vida
y sólo podrán practicar sexo (o hacerlo bien) con la única finalidad de la reproducción

La familia cristiana es el ladrillo con el cual se ha construido la sociedad que ahora tenemos.  No digo yo que esté mal, pero hay familias y familias. Familias que se apoyan y que se quieren y familias que son cadenas perpetuas convertidas en una condena de sufrimiento y dolor.

Ese es el modelo, el único que la Iglesia acepta, el único que les mola.

Mi familia inicial u original cumple con los requisitos de la familia católica tradicional en cuanto a su composición y que todos nos queremos. Pero cuando estamos juntos somos un grupo de extraños que poco tiene que contarse. A penas compartimos cosas, a penas hablamos de nada. Somos una panda de sosos a los que lo único que les une son unos lazos de sangre y un sentimiento mutuo de querer, el cual, en muchas ocasiones, no impide que nos enfademos los unos con los otros por nimiedades.  Esto también debería haberlo contado en pasado.

 Desde hace quince años vivo sólo. Me independice porque ese ambiente, y otras cosas que me callo, era para mí asfixiante.  Me fui también con la utópica ilusión de algún día formar mi propia familia, una familia más ideal que incluso tuviese algo de eso que llaman felicidad. De momento, pertenezco al grupo de familias no tradicionales, que son cada vez más numerosas. Concretamente modelo unipersonal. 

Rouco y el Papa insistieron en su mensaje de la vida por encima de todo. No al aborto, no a la eutanasia. Da lo mismo que vida sea, aunque sea una existencia colmada de dolor y sufrimiento para quien la padece y los que le rodean. La vida debe continuar. Debe ser que el aforo del cielo, o el infierno, está completo y es mejor esperar a este lado.

No deja de ser llamativo el hecho de que con unos actos más discretos y menos faraónicos se hubiese ahorrado un dinero que podriase haber empleado en salvar vidas. Unos ejemplillos son el suministro de preservativos para evitar el contagio del SIDA o paliar la hambruna del  “cuerno de África”, tan presente en los medios actualmente. Puede ser que hayan unas vidas más importantes que otras, unas vidas más sagradas.

Los jóvenes y no tan jóvenes que asistían a estas jornadas durante el día tenían las noches para cambiar un poco la actividad religiosa por otra más común, lúdica y festiva entre la juventud en general: el botellón. Muchos durante el día empapaban su alma con los mensajes del Papa y por la noche era el alcohol quien los transformaba en paposos. Yo como persona nada creyente en dioses y menos consumidor de bebidas espirituosas, no sé decantarme por qué  estado puede ser más dañino para un individuo y su entorno.

Volviendo a los mensajes lanzado por Benedicto XVI (horror, aun tengo en cabeza la cantinela del “equis uve palito”) encargó a sus huestes que evangelizasen al resto de los jóvenes. Yo creo que afortunadamente estoy a salvo, por la edad sobre todo. No obstante, un poco de miedo me da la posibilidad de que algún día en una discoteca (a las que no suelo ir) un chica empapada de Papa y paposa me proponga un “ménage à a trois” entre ella, su dios y mi “body”. Y es que la carne es débi l (… o era “devil”).

Curiosamente, aunque el Papa mande a sus chicos a desparramar su mensaje por el mundo, pide respeto a sus creencias. Qué nadie les diga cositas feas sobre su fe y sus credos. Ellos tienen una religión y hay que respetarla. Es decir, que aunque te llenen el barrio con sus panfletos, no aceptan publicidad de otros. Me parece una postura muy integrista y algo arcaica para los tiempos que corren.

Lo que más gracia me hizo de los parlamentos de “Beni” (es lo malo cuando te ponen tanto a alguien en la tele, se le acaba cogiendo confianza), el cual lucía unos monísimos zapatos de Prada, fue algo que dijo del tipo “No se puede seguir a Jesús a solas”. Inmediatamente me surgieron varías preguntas y reflexiones al respecto.
-          ¿Tan peligroso es Jesús?
-          ¿Si descubre que le estás siguiendo te da una buena somanta de ostias (sin hache)?
-          ¿Seguir en masa a Jesús no se considera acoso?
-          ¿No tiene derecho a la intimidad Jesús? Todo el día hablando de si hizo esto, hizo tal, porqué dijo aquello o qué pretendía con lo otro. Son peor que el Sálvame de Luxe, La noria o cómo se llamen esos programas que dan a todas horas en Telecinco donde unos cuantos “iluminados” hablan, interpretan y discuten sobre Fulanito o Menganita y todo lo que le concierne. Es que esto vende. El morbo vende.
-          ¿Tan complicada es la religión que necesita unos guías de forma constante?
-          ¿Es tan mono el culo de Jesús que invita a seguirle y observar cómo se contonea al andar?

Está última recomendación me recordó a la SGAE. Parece que la Iglesia dice “eh, compra sólo religión de la Iglesia S.A. No compres religiones piratas… y sobre todo no se te ocurra hacerlo tú en casa”.  Desde un punto de vista ajeno (el mío), yo desconfiaría. Esto de la religión tan reglada a mi no me estimula mucho, sobre todo cuando hace unos Juan Pablo II (palito – palito), de profesión Papa, en la actualidad difunto y santo,  dijo que el infierno no era un lugar sino un estado de ánimo. El cielo y el purgatorio, también. Al año siguiente el actual Papa,  le contradijo indicando que el infierno es un lugar que existe y es eterno. El infierno, el mismísimo infierno con todo lo que era él y tras tantos siglos de atemorizar a los pecadores lo dejaron reducido a la casi nada, para luego aprovechar y recalificarlo. Vamos, que el diablo creo que anda entre los indignados reclamando un una vivienda y apoyando a los grupos antidesahucios con un cabreo mayor que el de José María Ruiz Mateos.

De estos días pasados cargados de emoción, sentimiento y fervor religioso lo que más me acojono fue el día después. Una vez que el Benedicto XVI y toda su troupe se marcharon, aun quedó una sombra, una estela confesional, unos actos que me asustan y mucho. Los “kikos”. No son demasiados conocidos, se denominan “neocatetucumenos” (seguidores del camino neocuatecumenal),  simplifcado (afortunadamente) “kikos” por su fundador  Francisco (Kiko) Argüello.  Son un millón y medio de adeptos adictos (en todo el mundo, pero sobre todo en Brasil) y abrazan las posiciones más arcaicas y radicales del catolicismo. Son una secta de piramidal con un descarado interés por el dinero de sus miembros (10% del sueldo) que están consentidos y protegidos por la Iglesia. Ah, y son defensores a ultranza de la familia, la familia clásica católica, por supuesto.

La vida, la familia y si vas la iglesia (recuerden “no acepten imitaciones, sólo las iglesias autorizadas aseguran una experiencia 100% religiosa católica.”) puedes hablar con el jefe del Papa (hace todo tipo de milagros, en los relacionados con el clima aun le falta dominio, pero a veces lo borda), la virgen (hay un rico abanico de vírgenes a elegir, increíble en los tiempos que corren, donde el afán de convertir los niños en adultos suprime su adolescencia), los santos y los beatos (de estos, la colección es más grande todavía y se renueva con frecuencia, oiga), Jesús (que aquí no te dará la espalda, así que no le podrás seguir ni mirarle el culo) y el espíritu santo (del que todo el mundo pasa porque los de marketing no lo promocionaron demasiado bien ¿Quién quiere hablarle a una paloma sin llevar una bolsa de plástico en la cabeza y vestir una bata de guatiné?).

Mi viejo cuarto de baño y su inmóvil inquilina conceptualmente también representaban la vida y la familia. Ah, y si teponías la caracola en el oído se podía escuchar el mar (bueno, si te pones un tapón de desodorante ocurre igual, aunque no es tan bucólico), se podría decir que el mar te hablaba y si deseas le puedes contestar, total, estás en el lavabo sólo, mientras no lo hagas en voz muy alta nadie va a pensar que estás como un cencerro.

Madrid ha vuelto a su relativa tranquilidad. Será dentro de unos años Rio de Janeiro (nada que ver con la familia de Jesulín, … creo) quien se encargue de organizar la próxima orgia religiosa (esto me ha recordado el chiste de “orden, orden, orden,…”, que por pudor no cuento) y tome el testigo de concentrar a las juventudes en torno a Ratzinger (la rata cantante, este es un chiste políglota muuuuuy malo).

Mi viejo baño se irá hundiendo lentamente en el olvido y, seguramente, llegará un día en que no me acuerde de él ni de aquella caracola convertida en eterno maniquí desvestido.

La Vida continuará, pero espero que sea una vida de calidad y no un sobrevivir a toda costa. Una vida digna. Las familias seguirán metamorfeándose en nuevas formas y configuraciones. Su esencia, para mí, es el amor entre sus miembros que comparten un techo común, bajo el cual también hay sexo, … como en mi familia unipersonal.

Me disculpo, antes de acabar, si la lectura ofendió a alguien. No estoy intencionadamente contra los creyentes, si contra las acciones que pretenden limitar la libertad de los demás e imponer su forma de pensar y sentir.

Paz, amor y buena vida para todos.


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Hello people.

Hi girls!!!

I am not a religious man. No. I do not believe in magical beings. Are you a believer? Have you a god inside you?

Please, show me the way. I want enter in you and find him. If once I can’t do it. I repeat. Again and again.





Please, save me. Don't leave me go to hell... I prefer your heat.

Sinners kisses.




11 comentarios:

Tiralle Do Aire dijo...

Interesantísima Reflexión.

Uno dijo...

Tiralle Do Aire
Gracias.

Hoy pasé por tu "casa" e intenté comentar, pero no me dejó. He probado con dos navegadores y con ninguno tuve suerte. No me aparece la ventanita para escribir.

Saludos

disancor dijo...

Vamos a ir al infierno los dos, tú por escribir del jefe de la iglesia y yo por no percatarme que estuvo en Madrid. Es raro no enterarse, pero, en mi caso, así fue. Ya puedes suponer lo poco que sé de como anda el mundo, y de como les va a sus jefes.
Esta es una entrada muy interesante, has tratado muy bien el tema y, aunque parezca que no, de una forma respetuosa, aunque también habrá quien piense que decir la verdad, es una falta de respeto.
Un abrazo.

Daniela Haydée dijo...

Deberías fijarte mejor en lo que tienes en el baño, ese baño antiguo... La caracola ya no está allí.

Sobre el resto no me pronuncio, para no herir sensibilidades.

Saludos desde tu pueblo.

Merce dijo...

No me gustan las manifestaciones religiosas en público. Pero las de ninguna religión. Ninguna!

Uno dijo...

Disancor
Eres demasiado amable. Gracias.
Quería críticar en tono burlesco parte de la parafernalia de las "JMJ". No estoy en contra de la religión católica mientras esta no intente imponerse, ni tampoco de quien crea en ella, cada uno es libre de tener fe en lo que desee. Quién no me gusta nada es la empresa que regenta esa religión y se cree con el derecho de juzgar y ordenar como deben de ser las cosas.

Saludos

Daniela Haydée
Ya sé que la caracola no está allí, era una licencia literaria para adornar un poquito el texto. Mira que eres aguafiestas, más que el jefe de Papa :-P

Sé que lo "equis-uve-palito" te ha llegado hondo :-)

Saludos desde tu tierra

Merce
Yo tampoco le encuentro la gracia a la religiones y preferiría que sus manifestaciones y actos fuesen todas en la intimidad de sus locales, pero entiendo, que como cualquier otro colectivo que auna a mucha gente, también tienen derecho a alguna manifestación en público, eso sí, sin que incordíen mucho.

Ahora creo que es excesivo lo que tiene y dentro de 3 meses y medio estaré horripilado por esas fechas tan "entrañables" y saturantes.

Saludos

disancor dijo...

Feliz fin de semana.
Un saludo.

Luna Azul dijo...

Y yo me sigo preguntando que coñ. hacían en Bilbao, un montón de esos jóvenes (venidos de allá los Pirineos) con sus banderitas y todo, si la reunión era en Madrid.
Si no les llegaba el dinero para más viaje que se hubieran quedado en su país a dar la tabarra (digo yo).
Un abrazo

Uno dijo...

disancor
Ten una buena semana.

Saludos

Luna Azul
Pues sólo se me ocurren dos cosas.
1 - Qué fuesen muy creyentes estuviesen ahí por aquello de que su dios está en todas partes
2 - Qué fuese una escala previa la gran reunión de Madrid.
Un beso

Anónimo dijo...

No recuerdo esa caracola...

Uno dijo...

Anónimo
Bueno, en realidad... eran dos caracolas, una grande y una chica, muy discretitas ellas :-)